domingo 29 de enero de 2012

Lías




Lías cigarros aliñados. Me dejo liar, me dejo envolver. Me dejo encender.

Quemas una piedra prohibida, la deshaces con los dedos, la mezclas con el tabaco deshecho, la abrazas con un papel blanco, fino, casi transparente. Desprende un olor único, propio, característico. En el extremo derecho colocas la boquilla, y con la destreza que solo da la costumbre, formas un cilindro perfecto, preparado para prender, listo para consumir.
De tus labios a tus dedos, de los tuyos a los míos. El compartirlo crea entre nosotros una cadena invisible y tácita de bocanadas de humo que cada vez nos alejan más de la realidad y de las reglas de la compostura. Hasta que, sin saber muy bien cómo, solo queda una negruzca colilla.

Sin la cotidiana y anodina percepción del tiempo, liamos el día anterior con el siguiente.


Cervantes

lunes 23 de enero de 2012

Aprenderás



Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un
alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa
seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas...

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la
gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus
caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la
costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado...
Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás
perdonarlas...

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma....

Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que
tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y
que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos
amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que
los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo
cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía…

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y
por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca
estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos...

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre
nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando
queramos imitarlos para mejorar…

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y
que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes,
cualquier lugar sirve...

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no
significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea
una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando
las consecuencias...

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal
vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los
años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque
pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás
quitando la esperanza…

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el
derecho a ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que
no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben
cómo demostrarlo...

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender
a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en
algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se
detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes
cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que
podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

¡Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla!


William Shakespeare

miércoles 21 de diciembre de 2011

La diferencia entre "ser" y "hacer"



Me parece propio de mi edad y, probablemente a muchos otros les suceda lo mismo, cuando se acaba el camino planificado (o marcado, según se mire, pero esa es otra larga historia) y se abre un mundo de posibilidades, que surjan dudas ante la incertidumbre. Más aún con la que está cayendo. Sin embargo, si alguna vez dudé, desde ayer lo tengo claro.
No recuerdo vez alguna en la que el verbo
ser haya vencido al verbo hacer en el conflicto de mis sentimientos o pensamientos.
Cuando el final de un proceso es fructífero, por regla general, se logra el estado. La diferencia entre ambos, a mi entender, es el énfasis entre el estado y el proceso. Siempre preferiré la búsqueda incesante y la lucha por la meta antes que a la corona de laurel.
La concreción de lo abstracto se hace tangible mediante el “hacer”, tal podría ser el caso de
hacer el amor.
Yo no quiero ser algo por adquirir un cierto estatus social o un cierto nivel económico. No me llenaría, muestra de ello es mi empleo actual. Encuentro más placer en la acción que en el estado. Lo que yo quiero es redactar, no ser escritora. Lo que yo quiero es traducir, no ser traductora, Lo que yo quiero es investigar, no ser investigadora. Todo eso y más, eso es lo que quiero hacer.


Cervantes

martes 13 de diciembre de 2011

Magnífica Adelaida de la Calle, cómo no, cada vez más excelsa y excelentísima:

Gracias por esta nueva colección, los estantes de la segunda planta de la librería estaban llenos de polvo y vacíos hasta que llegó esta maravillosa colección. Cualquiera que tenga la posibilidad de verla, comprobará que la mayor parte de los libros (por no decir todos) están redactados en lengua coreana. Bella lengua, sin duda, de no ser porque es una lengua aislada (no es una apreciación meramente personal, es lingüística y, por consiguiente, científica) que además, no se oferta en la Escuela Oficial de Idiomas y ni siquiera se puede estudiar a través de la UNED.
Pese a los nuevos estudios asiáticos, se me escapa la utilidad de estos libros que por seguro encierran mucho saber (el verbo "encerrar" me parece inmejorable en esta ocasión). Es por todos sabido que en Málaga no destaca la población coreana, menos aún hablantes de coreano y que añadido a lo que expuse anteriormente, esta estupenda colección solo dará pie a situaciones tipo como a la que acabo de ser testigo: profesores o altos cargos de la UMA, pseudointelectuales todos, que atusan sus perillas mientras comentan uno de los libros tomados al azar, sin entender absolutamente nada del contenido.
Adelaida, permíteme el tuteo y la proximidad de mis palabras,con la que cae ahora mismo, menos inversión en estupideces por favor, incluso si se tratan de aportaciones gratuitas (tendríamos que mirar esto con lupa, soy escéptica, ¿qué le vamos a hacer?)ocupan espacio. Espacio que, a pesar de todo, seguiría vacío. Como las encimeras de los estudiantes malagueños que sí necesitan libros y manuales y que no pueden permitirse comprarlos.
Con todo mi respeto a la cultura y a la lengua coreana.
Gracias.

miércoles 23 de noviembre de 2011

Vomitando mariposas




La única vez que el príncipe invitó a Cenicienta al baile, fue solo la primera, cuando aún no eran pareja. Satisfecho su fetichismo con los zapatos, el príncipe decidió guardar en casa a Cenicienta, para así poder salir tranquilo con sus colegones a posadas del reino, repletas de excesos. Lo que ella no sabía era que tras hacerse novios, la única chica que el príncipe no quería que fuera a la fiesta era ella misma.

Un buen día, Cenicienta se abrió una cuenta en Facebook, y fue así, al ver al príncipe en una fotografía rodeado de mujeres desconocidas, como descubrió la verdad. Cubierta solo por su dorado cabello, se desprendió de todo lo que él le había ofrecido. De repente, sintió una extraña sensación de inquietud en el pecho. Con dolor, vomitó las mariposas que tenía en el estómago. Una vez fuera, aletearon a su alrededor. Parecían no haber sufrido daño alguno. Las contempló con anhelo por última vez. Solo un instante. Después atravesó la puerta de palacio para nunca más volver.

Adiós, mis queridas mariposas azules.


Cervantes


domingo 23 de octubre de 2011

El príncipe de las mareas





[...]Pero es el misterio de la vida lo que ahora me intriga. Y miro hacia el norte, y vuelvo a pensar que ojalá repartieran dos vidas a cada hombre y a cada mujer.
Al final del día, atravieso en coche la ciudad de Charleston, y mientras cruzo el puente que me lleva a casa, noto unas palabras que me brotan desde dentro.
No puedo detenerlas, ni sé porqué las digo.
Pero al llegar a lo alto del puente, esas palabras llegan a mí en un susurro. Las digo como una oración. Como un lamento. Como una alabanza.
Digo, Lowenstein... Lowenstein...