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jueves 2 de febrero de 2012
domingo 29 de enero de 2012
Lías

lunes 23 de enero de 2012
Aprenderás

miércoles 21 de diciembre de 2011
La diferencia entre "ser" y "hacer"

Me parece propio de mi edad y, probablemente a muchos otros les suceda lo mismo, cuando se acaba el camino planificado (o marcado, según se mire, pero esa es otra larga historia) y se abre un mundo de posibilidades, que surjan dudas ante la incertidumbre. Más aún con la que está cayendo. Sin embargo, si alguna vez dudé, desde ayer lo tengo claro.
No recuerdo vez alguna en la que el verbo ser haya vencido al verbo hacer en el conflicto de mis sentimientos o pensamientos.
Cuando el final de un proceso es fructífero, por regla general, se logra el estado. La diferencia entre ambos, a mi entender, es el énfasis entre el estado y el proceso. Siempre preferiré la búsqueda incesante y la lucha por la meta antes que a la corona de laurel.
La concreción de lo abstracto se hace tangible mediante el “hacer”, tal podría ser el caso de hacer el amor.
Yo no quiero ser algo por adquirir un cierto estatus social o un cierto nivel económico. No me llenaría, muestra de ello es mi empleo actual. Encuentro más placer en la acción que en el estado. Lo que yo quiero es redactar, no ser escritora. Lo que yo quiero es traducir, no ser traductora, Lo que yo quiero es investigar, no ser investigadora. Todo eso y más, eso es lo que quiero hacer.
martes 13 de diciembre de 2011
Gracias por esta nueva colección, los estantes de la segunda planta de la librería estaban llenos de polvo y vacíos hasta que llegó esta maravillosa colección. Cualquiera que tenga la posibilidad de verla, comprobará que la mayor parte de los libros (por no decir todos) están redactados en lengua coreana. Bella lengua, sin duda, de no ser porque es una lengua aislada (no es una apreciación meramente personal, es lingüística y, por consiguiente, científica) que además, no se oferta en la Escuela Oficial de Idiomas y ni siquiera se puede estudiar a través de la UNED.
Pese a los nuevos estudios asiáticos, se me escapa la utilidad de estos libros que por seguro encierran mucho saber (el verbo "encerrar" me parece inmejorable en esta ocasión). Es por todos sabido que en Málaga no destaca la población coreana, menos aún hablantes de coreano y que añadido a lo que expuse anteriormente, esta estupenda colección solo dará pie a situaciones tipo como a la que acabo de ser testigo: profesores o altos cargos de la UMA, pseudointelectuales todos, que atusan sus perillas mientras comentan uno de los libros tomados al azar, sin entender absolutamente nada del contenido.
Adelaida, permíteme el tuteo y la proximidad de mis palabras,con la que cae ahora mismo, menos inversión en estupideces por favor, incluso si se tratan de aportaciones gratuitas (tendríamos que mirar esto con lupa, soy escéptica, ¿qué le vamos a hacer?)ocupan espacio. Espacio que, a pesar de todo, seguiría vacío. Como las encimeras de los estudiantes malagueños que sí necesitan libros y manuales y que no pueden permitirse comprarlos.
Con todo mi respeto a la cultura y a la lengua coreana.
Gracias.
miércoles 23 de noviembre de 2011
Vomitando mariposas

La única vez que el príncipe invitó a Cenicienta al baile, fue solo la primera, cuando aún no eran pareja. Satisfecho su fetichismo con los zapatos, el príncipe decidió guardar en casa a Cenicienta, para así poder salir tranquilo con sus colegones a posadas del reino, repletas de excesos. Lo que ella no sabía era que tras hacerse novios, la única chica que el príncipe no quería que fuera a la fiesta era ella misma.
Un buen día, Cenicienta se abrió una cuenta en Facebook, y fue así, al ver al príncipe en una fotografía rodeado de mujeres desconocidas, como descubrió la verdad. Cubierta solo por su dorado cabello, se desprendió de todo lo que él le había ofrecido. De repente, sintió una extraña sensación de inquietud en el pecho. Con dolor, vomitó las mariposas que tenía en el estómago. Una vez fuera, aletearon a su alrededor. Parecían no haber sufrido daño alguno. Las contempló con anhelo por última vez. Solo un instante. Después atravesó la puerta de palacio para nunca más volver.
Adiós, mis queridas mariposas azules.
Cervantes
domingo 23 de octubre de 2011
El príncipe de las mareas
